¿Cómo se logró?

El origen

El Pacto por México es el acuerdo político más relevante que se ha realizado en décadas en nuestro país. Su alcance puede ser similar al de los célebres Pactos de la Moncloa, pues el Pacto por México es un acuerdo para realizar grandes acciones y reformas específicas que proyecten a México hacia un futuro más próspero. El Presidente electo y los tres principales partidos de México, PRI, PAN y PRD, fueron los principales arquitectos de este pacto.

Una vez instaladas las Cámaras del Congreso de la Unión y consumada la calificación de la elección presidencial, los líderes del equipo de transición del presidente electo y los presidentes del PRI, del PAN y del PRD fueron realizando diversos encuentros para abordar los temas de la agenda del cambio de gobierno. Inicialmente esas reuniones ocurrieron de manera bilateral, abordando temas de interés común de los partidos reunidos.

Entre esas reuniones hay que incluir las múltiples entrevistas del Presidente electo, acompañado por miembros de su equipo de transición, con diversos líderes de los partidos políticos de México. Las reuniones incluyeron presidentes de partido, coordinadores parlamentarios y gobernadores.

Hacia mediados de octubre, conforme se sucedían los diálogos bilaterales, empezó a gestarse la idea de que convendría tener reuniones entre los líderes de los tres principales partidos políticos.

En esas conversaciones fue emergiendo con claridad la conciencia de que el diagnóstico de la situación de México estaba ya realizado., pero que faltaba realizar los cambios que el diagnóstico señalaba.

También se reconoció que persistían muchas diferencias de criterio originadas en la pluralidad de perspectivas de cada partido. Los dirigentes no pretendían eliminar esas diferencias pues todos son conscientes de que el disenso es propio de una sociedad plural y consustancial a un sistema democrático.

Sin embargo, los integrantes de la mesa tripartita también arribaron a la conclusión de que los quince años de gobiernos divididos habían impedido concretar muchos acuerdos que, de haberse realizado, le permitirían a México avanzar aún más de lo que se logró en las dos últimas décadas.

De esa clara conciencia surgió el compromiso de intentar alcanzar un gran pacto que definiera las bases de un nuevo acuerdo que abarcara las esferas social, económica y política.

Se aceptó que el esfuerzo se haría sin pretender borrar las diferencias ideológicas ni la competencia política, y sin ignorar que veníamos de una intensa competencia electoral en la que se confrontaron distintos programas de gobierno. Aceptadas esas premisas, los líderes del equipo de transición del Presidente electo y los dirigentes del PAN y el PRD coincidieron en que bien valía la pena intentar ese acuerdo.

Las primeras jornadas de la mesa tripartita

Una vez comprometidos con la misión de forjar una pacto político de gran alcance, se integró una mesa de trabajo tripartita, integrada por Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio (del PRI-equipo de transición), Gustavo Madero y Santiago Creel (del PAN) y Jesús Zambrano y Jesús Ortega (del PRD). El anfitrión de las reuniones y facilitador del trabajo del equipo fue José Murat. Este equipo estableció nueve reglas de funcionamiento:

1. Poner todo sobre la mesa desde el principio;

2. Identificar los puntos coincidentes de una visión de país, así fuese mínimos;

3. Preservar los puntos de convergencia y tener claras las divergencias (ideológicas o de intereses y de márgenes políticos);

4. Ir siempre de lo sencillo a lo complejo para irnos dando confianza;

5.  Nada negociado hasta que todo esté negociado;

6. Trabajar con absoluta confianza y discreción;

8. Que las coyunturas y la competencia electoral no nos hagan hacer parar este trabajo de la mesa;

9. El objetivo base es recuperar la soberanía del estado democrático y enfrentar a poderes que obstruyen desde distintos ángulos su acción y que buscan conservar su poder en detrimento del interés publico.

El avance de las conversaciones pronto encaminó a la mesa tripartita a poner el énfasis en las reformas que tuvieran impacto directo y significativo en el desarrollo social, la disminución de la desigualdad y la eliminación de la pobreza extrema.

Los integrantes de la mesa tripartita coincidieron en que para lograr esas metas era necesario construir una democracia eficaz y que esa condición exigía,  además de leyes que concuerden con el régimen democrático, prácticas políticas e instituciones que le den forma y contenido, y que también incorporen la participación de los ciudadanos para garantizar su funcionamiento.

Otro acuerdo consistió en aceptar que para hacer prosperar un acuerdo de esta envergadura se tendrían que enfrentar con decisión los obstáculos que diversos poderes fácticos podría oponer a reformas y acciones que perjudiquen sus intereses.

Por ello acordaron profundizar la democratización del país con base en tres grandes ejes rectores: el fortalecimiento del Estado democrático de derecho; la democratización de la política, la economía y los derechos sociales; y la participación de los ciudadanos como actores fundamentales, y no sólo como sujetos, en el diseño, ejecución y evaluación de las políticas públicas.

A mesa tripartita pronto logró elaborar un documento que enlistaba de manera concisa una gran cantidad de objetivos socialmente deseables, propuestas de política pública, acciones políticas y administrativas, reformas legales y criterios que las tres partes compartían.

Del mismo modo, identificaron una serie de puntos que podrían dividirlos y acordaron que sin que nadie depusiera o modificara sus posiciones sobre los mismos, los dejarían al margen y se reservarían el derecho de sostener sus posiciones de manera ordinaria en las diversas arenas políticas para que no fuesen obstáculo al acuerdo.

El equipo técnico

Llegados a este punto, los integrantes de la mesa reconocieron la necesidad de incorporar a un equipo técnico-político de plena confianza para que fuese dando forma al texto de un acuerdo que expresara claramente el espíritu de la mesa tripartita y especificara en términos precisos los compromisos que integrarían el pacto. En esa etapa se incorporaron Aurelio Nuño del equipo de transición y del PRI, Juan Molinar del PAN, Carlos Navarrete del PRD y José Murat.

La mecánica de trabajo consistió en un proceso reiterativo de elaboración de documentos por parte del equipo técnico y sesiones de discusión de la mesa tripartita para aprobar, modificar o corregir lo realizado por el equipo técnico y además agregar aquellos aspectos que surgieran en las sesiones de discusión que se daban entre los diez. Así se fue avanzando de manera acelerada aunque trabajosa en los borradores finales.

Hacia la tercera semana de noviembre el grupo contaba ya con un borrador muy avanzado consistente en cerca de 80 acuerdos, debidamente especificados e incluso calendarizados. Sólo unos cuantos de esos puntos estaban todavía encorchetados.

El Pacto acordado

A fines de la tercera semana de noviembre se llegó a un acuerdo definitivo y el Pacto se integra con cinco apartados que abarcaron casi un centenar de acuerdos específicos. Los cinco capítulos se titula: Sociedad de Derechos; Crecimiento Económico, empleo y competitividad; Seguridad y Justicia; Transparencia, Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción; y Gobernabilidad Democrática.

Los integrantes de la mesa fueron trabajando en el interior de sus partidos para construir el consenso indispensable que se requiere para dar sustento a un Pacto de tanta trascendencia.

El Pacto fue hecho público el 2 de diciembre en una ceremonia solemne en el Castillo de Chapultepec, encabezada por el Presidente Enrique Peña Nieto, acompañado de los presidentes de los partidos pactantes: María Cristina Díaz, Gustavo Madero y Jesús Zambrano y por los demás integrantes del grupo negociador.

De igual forma, estuvieron presentes el Presidente de la Cámara de Diputados, Jesús Murillo Karam, el Presidente de la Cámara de Senadores y Coordinador de los senadores del PAN, Ernesto Cordero, así como el Coordinador de los diputados del PAN, Luis Alberto Villarreal, los Coordinadores Parlamentarios del PRI, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, los Coordinadores Parlamentarios del PRD Silvano Aureoles y Miguel Barbosa, y en calidad de observadores, los Coordinadores Parlamentarios del PVEM, Arturo Escobar y Jorge Emilio González. Junto con ellos, también atestiguaron la firma del Pacto por México los 31 gobernadores, así como los 3 gobernadores electos y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal electo.

En la ceremonia se enfatizó la enorme voluntad política de todos los firmantes, sin la cual el Pacto hubiese sido imposible. Ese dato es sin duda importante, pero son aún más dignos de destacar los alcances del Pacto, que constituyen una sólida plataforma para lanzar a México a niveles de desarrollo superiores.

Igualmente, se subrayó el hecho de que cada uno de los  95 compromisos específicos está calendarizado de manera precisa, lo que permitirá a los signatarios de la Pacto, y a la sociedad en general, seguir puntualmente el cumplimiento de los mismos.

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