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Palabras de Gustavo Madero, Presidente del Consejo Rector del Pacto por México

La Promulgación de la Reforma al Artículo Tercero Constitucional, es una promulgación emblemática, tanto por su contenido, como por su construcción. Su contenido aborda uno de los temas más sensibles de todas las familias mexicanas: la educación.

La educación como oportunidad de desarrollo personal y de progreso material, y emblemático, también, por su construcción, porque refleja uno de los más delicados retos que enfrenta nuestro país: la generación de consensos de reformas de gran calado dentro del acuerdo multipartidista para impulsar la transición denominado Pacto por México.

Si para un país la educación es la mayor fuente de progreso sostenible, para una familia, la educación representa la mayor oportunidad de obtener un mejor ingreso económico y un mayor desarrollo social.

Es por eso que el Estado mexicano hoy invierte cuantiosos recursos para lograr un acceso universal en la educación básica y ampliar la educación, el acceso a la educación superior.

Por eso, hemos alcanzado logros importantes en la última década como la cobertura universal en la educación primaria, el 97 por ciento de la cobertura en la educación secundaria y aumentar la graduación en la educación media y superior.

El Estado mexicano, ha realizado estos esfuerzos de enorme importancia, para atender los compromisos que le impone la Constitución en materia de cobertura educativa.

No obstante, la demanda social que ha sido creciente, la demanda que ha sido objeto de múltiples exigencias y que requiere ser atendida de manera contundente, es la demanda para elevar la calidad de la educación.

El reto consiste, por eso, en conjugar, de manera eficaz, la demanda de cobertura con la demanda de calidad, sin detrimento de la una o de la otra. Esto se vuelve indispensable para que México pueda estar a la altura de los requerimientos que imponen nuestro tiempo y que las familias mexicanas cuenten con este poderoso recurso de movilidad y de progreso social.

Es un gran avance la Promulgación de las Modificaciones y Adiciones al Artículo Tercero de nuestra Constitución, porque permiten avanzar, de manera importante, en la demanda de una mayor calidad de la educación en México, a través de la indispensable y necesaria evaluación de la educación.

Por eso, la reforma incorpora el Servicio Profesional Docente que garantiza el acceso de los maestros al sistema público, y su promoción y su permanencia, que se realicen a través de procedimientos claros y transparentes, que incentiven la mejora constante y la elevación de la calidad de la enseñanza, mediante concursos y en los que serán elegidos quienes mayores conocimientos y capacidades demuestren.

Se dota de autonomía al Instituto Nacional de Evaluación de nuestra educación, el cual será el encargado de realizar una evaluación de la calidad, del desempeño y de los resultados del Sistema Educativo Nacional en la educación preescolar, primaria, secundaria y media superior.

Esta evaluación será obligatoria para todos los maestros del país. Esta evaluación será periódica y permitirá determinar, de manera medible, los criterios para el ingreso, la promoción, el reconocimiento y la permanencia de los maestros, al reconocer y premiar de mejor manera su esfuerzo para formar a nuestros alumnos.

El Constituyente Permanente aprobó, así, una evaluación con consecuencias, una evaluación que permita apoyar a los maestros a tener un mejor reconocimiento a su dedicación  y a su noble esfuerzo.

Se fortalecerá la autonomía de gestión de las escuelas públicas, con lo que, bajo el liderazgo de los directores y la partición de los alumnos, maestros y padres de familia, podrán organizarse para mejorar la infraestructura del plantel, comprar materiales educativos y resolver los problemas de operación básicos.

La Secretaría de Educación Pública, por esta reforma, deberá tomar en cuenta la opinión de los padres de familia para determinar los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal, y ampliar en número y en forma paulatina y conforme a la suficiencia presupuestal lo permita, el número de Escuelas de Tiempo Completo, con jornadas de entre seis y ocho horas diarias.

Por último. Es importante reconocer que esta Reforma que hoy se promulga, contempla que el Estado impulse esquemas para el suministro de alimentos nutritivos y prohíba la venta en planteles educativos de cualquier alimento que no favorezca la salud de los alumnos.

Como lo mencioné al inicio de esta promulgación, es emblemática por su contenido, porque atiende a uno de los reclamos más amplios y más sentidos de la población.

Pero quiero, sin embargo, también, hacer mención a lo emblemático de esta reforma en cuanto a su proceso de construcción, presentación y aprobación, como el primer logro visible del esfuerzo político multipartidista, conocido como el Pacto por México.

El Pacto, sin duda, ha sido una señal positiva de que los partidos políticos que competimos en las urnas, podemos construir acuerdos trascendentes en una agenda de reformas identificadas por todos, como necesarias para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.

Sin embargo, debemos reconocer que este instrumento ha generado logros menores a los anticipados y éste debe ser motivo de atención y pronta solución para no arriesgar su viabilidad.

La propia reforma que hoy se promulga, nos exigirá aprobar, en corto plazo, la legislación secundaria que la haga vigente y operativa en la práctica, y no sólo en el marco legal. Este es un reto que debemos encarar con la misma vehemencia y compromiso con el que impulsamos esta Reforma Constitucional.

No podemos bajar la guardia en este momento en que debemos lograr consolidar este primer gran paso.

Enfrentaremos, como siempre, resistencias que no tienen justificación fundada, sino temores alimentados con desinformación o interés malintencionado.

La reforma es noble, y no tiene enemigos declarados más allá de quienes se opongan a la mejora de la calidad en la enseñanza y al apoyo a los maestros que reclaman un justo reconocimiento y estímulo a su esfuerzo por mejorar su desempeño.

El Pacto por México, Presidente, permítame utilizar una figura coloquial: es como una bicicleta que apenas comienza a andar. La falta de impulso, la falta de un pedaleo, la falta de resultados, atentan contra su propia estabilidad y desarrollo.

Por eso, hago, también, un respetuoso pero enfático llamado a todos los actores políticos en general. Y a los firmantes del Pacto, en lo particular, para que logremos sacar adelante la siguiente gran reforma, la Reforma en materia de Telecomunicaciones, que logrará dinamizar al sector, beneficiar ampliamente a la población e imprimirle mayor fortaleza y dinamismo al Pacto.

Es una reforma que afectará intereses poderosos, pero que no pueden estar por encima del interés nacional o  el interés social. Por eso, quiero referirme a un párrafo muy elocuente que hicimos cuando firmamos el Pacto por México, y cito:

La creciente influencia de poderes fácticos, frecuentemente, reta a la vida institucional del país y se constituye en un obstáculo para el cumplimiento de las funciones del Estado mexicano.

En ocasiones, esos poderes obstruyen en la práctica el desarrollo nacional como consecuencia de la concentración de riqueza y poder, que está en el núcleo de nuestra desigualdad.

La tarea del Estado y de sus instituciones en estas circunstancias de la vida nacional; debe ser someter con los instrumentos de la ley y en un ambiente de libertad, los intereses particulares que obstruyan el interés nacional. Termino la cita.

Es el momento de que todas las fuerzas políticas y el Gobierno Federal demos una batalla unida por el interés nacional, rechazando todo tipo de presiones y amagos; ya que estas oportunidades de transformar a México, de democratizar a los medios de comunicación, de garantizar la competencia en materia de telecomunicación, se presentan muy pocas veces en la vida política y puede llegar a ser la mejor, puede llegar a ser la única oportunidad para hacerlo en este sexenio que comienza a partir de diciembre del año pasado.

El monopolio de la opinión pública, la concentración de la riqueza y la desigualdad social que sufrimos en México, no tiene parangón, no se encuentra en ningún otro país del mundo en los niveles de agravio que tenemos en México.

Está en nuestras manos, está en nuestra capacidad y voluntad política agregada, la posibilidad de solucionarlo. Hagámoslo juntos, hagámoslo ya.

 

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